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  • 25.05.2022

Reimaginar el futuro: fomento de las capacidades de investigación y colaboración docentes mediante la reforma de los planes de estudios para su formación

El presente blog es obra de Maria Teresa Tatto de la Universidad del estado de Arizona y ha sido preparado para la Secretaría del Equipo Especial Internacional sobre Docentes para Educación 2030. Se publicó inicialmente el 23 de mayo de 2022 en el LAB de Ideas de los futuros de la educación.

Las perturbaciones mundiales, ya sean de carácter tecnológico, económico, social o ecológico, suponen un reto para la sostenibilidad de la educación. Para superar dicho reto es necesario adoptar nuevos planteamientos en torno a la forma de organizar e impartir la educación. En respuesta a tal panorama, la Comisión Internacional sobre los Futuros de la Educación ha elaborado un informe fundamental titulado Reimaginar juntos nuestros futuros: un nuevo contrato social para la educación que recopila las aportaciones de alumnos, docentes, gobiernos y la sociedad civil. Con un espíritu de optimismo y oportunidad, el informe invita a las sociedades a que actúen con apremio a fin de orientar la transformación de la educación tanto ahora como en el futuro.

El papel de los docentes  para reimaginar la educación

En el informe se pone de manifiesto la labor transformadora que los docentes desempeñan en la reinvención de la educación. Estos ejercen una función central en la materialización de la pedagogía y los planes de estudios, y sirven de mediadores de las oportunidades educativas en favor de la inclusividad y la sostenibilidad. El informe hace un llamado para que se fortalezca la docencia como profesión y los docentes asuman sus responsabilidades de las siguientes maneras:

  1. Trabajo en colaboración para ofrecer a cada alumno el apoyo que necesita para aprender.
  2. Impartición del plan de estudios a través de pedagogías participativas y cooperativas, gestionando al mismo tiempo las tecnologías digitales.
  3. Participación en la investigación educativa para reflexionar sobre sus prácticas y generar conocimientos.

El informe promueve el desarrollo docente como factor de continuidad que enriquece y dinamiza el aprendizaje y las experiencias para ayudar a los docentes a desempeñar ese papel esencial. Reclama la solidaridad pública para los tan necesarios cambios en las políticas que regulan la selección, la preparación, las trayectorias profesionales y la organización de los docentes y de su profesión.

La docencia como profesión colaborativa y basada en la investigación

Las prioridades del informe son dignas de elogio y de urgente necesidad. No obstante, algunas consideraciones adicionales podrían aportar nuevos matices al informe de la Comisión si se les concediera una mayor importancia. El informe podría destacar que es necesario reformar los planes de estudios de la formación docente de modo que estén mejor armonizados con las nuevas expectativas respecto a los conocimientos con los que deben contar y las funciones que deben desempeñar. Es importante además reconocer que la colaboración es un aspecto inherente a la docencia y se debe tener en cuenta el papel que los alumnos desempeñan en dicha colaboración. Asimismo, debe reflexionarse en mayor medida sobre qué se necesita para que los docentes estén adecuadamente dotados para cumplir una función esencial en la producción de conocimientos y la investigación educativa.

Reformar los planes de estudios de la formación docente

El informe recomienda con acierto que los docentes trabajen más a menudo en equipos con el objetivo de mejorar su participación en la producción de conocimientos, la reflexión y la investigación, y sugiere adicionalmente que estos participen en los debates públicos, diálogos y políticas educativas. Sin embargo, para lograr este objetivo quizá sea necesario llevar a cabo un examen transnacional más exhaustivo de los planes de estudios de la formación docente. Esto podría ayudar a desvelar las oportunidades de aprendizaje que ofrecen los programas de formación para docentes y que pueden respaldar la capacidad de acción y solidaridad de estos como nuevo pilar en todo un conjunto de geografías distintas. La investigación puede ilustrar, cómo, dónde y si los docentes del hoy y del mañana están preparados para involucrarse a fondo en esta labor esencial durante su formación docente inicial, desarrollo profesional continuo, y más allá de estas fases. Entre algunos ejemplos prometedores cabe destacar los enfoques ensayados de manera empírica en contextos de desarrollo como la Escuela Nueva Activa (ENA) y otros modelos activos de aprendizaje como las aulas invertidas.

Por otra parte, habida cuenta de que los docentes deben estar preparados para introducir una serie de nuevas competencias en sus perfiles profesionales, debe prestarse mayor atención a otras formas de apoyo docente. Por ejemplo, para desafiar las listas normativas de “obligaciones” que han caracterizado en el pasado la política docente vertical, los docentes deben poder dar su opinión, tener capacidad de acción y participar en diálogos sociales a través de sus representantes y asociaciones sindicales oficiales. Los docentes deben convertirse cada vez más en líderes como administradores y profesionales de la autonomía pedagógica, la investigación y la participación pública.

Reconocer la importancia de la colaboración docente-alumno

Por definición, la docencia nunca ha sido una práctica solitaria. En general, los docentes no solo colaboran entre ellos, sino que también lo hacen con sus alumnos. Investigaciones anteriores ponen de manifiesto que la docencia tiene un carácter inherente de colaboración e interacción con los alumnos. No todos los docentes gestionan eficazmente este recurso; sin embargo, para una docencia satisfactoria se requiere la armonización con las normas de buenas prácticas como “conseguir y mantener el orden y las actividades direccionadas en el aula, captando la atención y el interés de los alumnos y garantizando que saben cómo se espera que actúen, que comprenden el contenido de las clases, etc.”[1]. El informe, que reconoce la importancia de colaboración entre docentes, no considera que los alumnos sean un recurso fundamental y deja de lado la importante conclusión de que los alumnos pueden enseñar y evaluar a sus compañeros y a menudo lo hacen, lo que mejora los resultados académicos. Los docentes aptos pueden utilizar evaluaciones formativas para respaldar esta práctica, creando en consecuencia comunidades de aprendizaje auténticas en sus aulas. Este aspecto de la educación puede convertirse en otra dimensión del nuevo contrato social para la educación: respaldar la capacidad de acción del alumnado en su aprendizaje y la colaboración con los docentes y otros alumnos en la promoción de redes de aprendizaje más amplias y mejores

Fomentar la capacidad de investigación docente

La investigación colaborativa en el plano mundial en el que docentes, formadores de docentes e investigadores de distintas disciplinas estudian diversos modelos educativos es también esencial y debe constituir el primer paso para la creación de un nuevo contrato social para la educación. Debe hacerse hincapié en la investigación de acción en el aula para lograr un cambio eficaz y a nivel de la capacidad de acción: esto hace referencia a los métodos de investigación evaluativos, investigativos y analíticos confeccionados para diagnosticar problemas y deficiencias y ayudar a los formadores a formular soluciones prácticas. Entre tanto, los docentes también deben participar en mayor medida en la investigación académica y sistemática con el fin de mantener un escrutinio adecuado y permitir a los formadores influenciar las políticas. Dado que ambos tipos de investigación son esenciales para ayudar a los profesionales (incluidos los docentes) a reimaginar un mejor futuro para la educación, desarrollar las capacidades de los profesionales para que se involucren en la investigación de acción y sistemática es primordial. Estas competencias no son iguales a de las que se precisa para garantizar una docencia reflexiva, pero no por ello serán menos fundamentales para la labor profesional de los docentes para desarrollar prácticas de docencia flexibles y que se ajusten al contexto.

Crédito de la foto: Davide Bonaldo/Shutterstock.com

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  • 27.04.2022

La innovación docente es clave para sistemas educativos resilientes: Lecciones del Foro de Diálogo sobre Políticas 2021

Carlos Vargas Tamez, Jefe de la Secretaría del Equipo Especial Internacional sobre Docentes para Educación 2030 y Jefe de la Sección de Desarrollo Docente de la UNESCO, y Anna Conover, Consultora.

Este artículo de blog fue publicado originalmente por la Alianza Mundial para la Educación el 22 de abril de 2022.


Las crisis imprevistas, como la pandemia de COVID-19 y los conflictos violentos, nos recuerdan que los docentes y los sistemas educativos deben ser capaces de adaptarse rápidamente a nuevas circunstancias, para poder atender las necesidades de aprendizaje de los niños y los jóvenes. Por este motivo, disponer de capacidad para innovar es uno de los elementos más importantes a la hora de construir sistemas educativos resilientes. El Equipo Especial sobre Docentes, aprovechando el gran número de innovaciones educativas que surgieron a raíz de la pandemia, eligió “la innovación en las políticas y prácticas docentes para la recuperación de la educación” como tema de su 13er foro de diálogo político, el cual se celebró tanto en Kigali (Rwanda) como en línea durante los días 2 y 3 de diciembre de 2021.

A continuación se exponen algunas de las ideas principales recogidas durante el foro, incluidas las relacionadas con innovaciones en materia de aprendizaje y enseñanza, y con formación y política docente, las cuales han sido recopiladas en el informe final del foro, publicado recientemente.

La autonomía de los docentes es fundamental para que se produzcan innovaciones provechosas en la enseñanza y el aprendizaje

Los docentes son los más indicados para evaluar las condiciones presentes en sus propias aulas y, partiendo de ellas, innovan para adaptar sus prácticas. No obstante, no suelen recibir reconocimiento por dichas innovaciones. El foro insistió en la necesidad de promover la autonomía y la capacidad de iniciativa de los docentes, es decir, su capacidad de actuar de forma autónoma, de manera que resulte posible generar innovaciones pedagógicas provechosas. No obstante, los docentes necesitan formación, recursos suficientes, buenas condiciones laborales y apoyo, para adquirir la autonomía y la capacidad de iniciativa necesarias, que les permitan introducir, aplicar y evaluar formas nuevas de enseñar, con las que mejorar el aprendizaje y el bienestar de los alumnos.

Los participantes en el foro hicieron hincapié en que la enseñanza y el aprendizaje se basan en relaciones, y compartieron ejemplos innovadores sobre métodos empleados por los docentes para colaborar con sus homólogos y con los padres y las madres durante la pandemia. Por ejemplo, como respuesta ante el cierre de las escuelas, la Comisión de Servicios Docentes de Kenya proporcionó a los educadores una serie de orientaciones para ayudar a otros docentes y ofrecer apoyo psicosocial a las familias y los alumnos. Gracias a que se ofreció a los docentes la oportunidad de reunirse para hablar de sus prácticas educativas e intercambiar recursos tanto entre ellos como con las familias de los alumnos, se pudieron extraer lecciones de gran importancia que actualmente fundamentan las políticas adoptadas por Kenya para favorecer el aprendizaje en línea y el desarrollo profesional de los docentes.

Las innovaciones relacionadas con las tecnologías digitales deben adaptarse a cada contexto

Durante el foro también se analizó el papel de las tecnologías digitales en la innovación, subrayando la necesidad de emplearlas de forma adaptativa y acorde a cada contexto, en lugar de optar por soluciones únicas. Aunque la pandemia hizo que la necesidad de contar con innovaciones basadas en la tecnología fuera urgente, también se precisan mecanismos de evaluación, ampliación y perfeccionamiento para garantizar que dichas innovaciones respondan a las necesidades de una educación equitativa, inclusiva y de calidad. No obstante, es importante que las tecnologías digitales no reproduzcan aprendizajes descendentes y memorísticos que den lugar a una normalización excesiva, sino que se diseñen y se apliquen empleando diversos enfoques que ayuden tanto a promover pedagogías centradas en el alumno como a transformar la educación.

La formación de los docentes debe integrarse en trayectorias profesionales orientadas a objetivos claros

El desarrollo profesional de los docentes debe estar integrado en la trayectoria profesional docente y ajustarse tanto a las normas en materia de docencia como a los sistemas de rendición de cuentas. Los participantes en el foro analizaron la necesidad de que los países eviten innovar de forma fragmentada, ignorando los principios comúnmente acordados. Para ello, es preciso que exista consonancia entre los distintos niveles educativos, así como entre la formación inicial de los docentes y el desarrollo profesional continuo. Además, se necesita mejor concordancia entre los planes de estudio en vigor, el desarrollo profesional de los docentes y la evaluación de los alumnos, para que sea posible mejorar los resultados de estos últimos.

De acuerdo con las lecciones aprendidas durante la pandemia, la formación de los docentes debe incluir también aprendizaje entre pares, programas de mentoría y, sobre todo, competencias de indagación e investigación que los preparen para seguir aprendiendo durante toda su vida, de manera que sean capaces de adaptar sus prácticas a los cambios de circunstancias y de atender las necesidades cambiantes de sus alumnos. Las instituciones de formación de los docentes y de investigación educativa son muy importantes para favorecer este tipo de intercambio continuo, especialmente para hacer frente a las dificultades que platean las transformaciones rápidas.

La innovación en la formulación de políticas debe ser inclusiva y colaborativa

Los docentes deben formar parte de los procesos decisorios y de formulación de políticas. Uno de los ejemplos presentados a este respecto fue el proceso de elaboración de la Política Nacional Integral Docente de Ghana, de cuya coordinación se encargó el Equipo Especial sobre Docentes de Ghana, con la ayuda tanto del Servicio de Educación de Ghana como de asociados para el desarrollo y otros agentes. Este proceso colaborativo estableció un marco de diálogo social con los docentes y sus representantes locales, distritales y nacionales.

Las políticas también deben fundamentarse en datos que reflejen la realidad sobre el terreno y, en este sentido, la participación de los docentes en la recopilación y el análisis de datos pueden contribuir a potenciar la innovación de base. Con la formación adecuada, tanto los docentes como los directores de escuelas podrían emplear los datos para llevar a cabo una valoración de sus propias prácticas y plantear soluciones a los problemas presentes en sus centros. Ghana constituye un ejemplo de innovación respecto al uso de datos, ya que las escuelas del país diseñan sus propias metas e indicadores mediante un proceso de consulta en el que participan los docentes, los padres y las madres, los alumnos y las comunidades a las que pertenecen.

Las políticas deben conjugar la flexibilidad con marcos bien definidos para ajustarse a las condiciones locales

Entre las innovaciones en materia de política docente que se presentaron durante el foro, se encuentra el establecimiento de nuevas formas de asociación con organizaciones de la sociedad civil y organismos de financiación. Por ejemplo, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y el Equipo Especial sobre Docentes organizaron un taller innovador que reunió a los encargados de la formulación de políticas de varios países, con el objetivo de orientar la creación del Consejo Nacional de Enseñanza de Saint Kitts y Nevis. En lugar de imponer un enfoque único, este proceso permitió a los encargados de la formulación de políticas conocer diferentes estructuras nacionales, así como las funciones desempeñadas en una serie de países de ingreso alto y bajo, antes de crear su propio Consejo Nacional de Enseñanza.

Los docentes son esenciales para lograr una innovación que permita “reconstruir para mejorar” tras la pandemia de COVID-19. No obstante, es necesario que se reconozca y se respalde su profesionalidad. Asimismo, la experimentación y la adaptación deben producirse dentro de marcos normativos bien definidos. Tanto los gobiernos como las instituciones de formación de los docentes y otros agentes deben conjugar estructura y flexibilidad para potenciar innovaciones tanto ascendentes (de base) como descendentes (en todo el sistema), de modo que puedan contribuir a garantizar una educación equitativa, inclusiva y de calidad para todos.

Descargue el documento “Innovation in teacher policy and practice in education recovery. Final Report of the 13th Policy Dialogue Forum” (Informe final del Foro de diálogo político sobre la innovación respecto a políticas y prácticas docentes en la recuperación de la educación).

Créditos fotográficos: GPE/Alexandra Humme

 

Evento
  • 25.04.2022

¿Cómo debería revisarse la Recomendación de la UNESCO de 1974? ¡Expresa tu opinión!

Para unirse a la consulta de docentes, regístrese aquí.

Esta consulta de docentes está organizada por la Internacional de la Educación en colaboración con las Secciones de Desarrollo Docente y de Educación para la Paz y la Ciudadanía Mundial de la UNESCO y el Equipo Especial Internacional sobre Docentes para Educación 2030 (TTF). El objetivo del evento es recopilar las opiniones y perspectivas de los docentes sobre cómo actualizar la Recomendación de 1974.

La Recomendación de 1974 es un instrumento normativo cuyo objetivo es apoyar el diseño e implementación de políticas y programas educativos efectivos que contribuyan a la construcción de una sociedad justa, sustentable, saludable y pacífica.

Dada la multitud de amenazas contemporáneas a la paz mundial y la supervivencia humana, como el cambio climático, las pandemias, las enfermedades infecciosas, la propagación de ideologías violentas y llenas de odio, las teorías de la conspiración, las desigualdades persistentes, la discriminación y la xenofobia, la UNESCO está actualizando la Recomendación de 1974 para reflejar mejor la complejidad del panorama global actual y garantizar que el instrumento sea adecuado para su propósito en nuestro contexto actual.

Para obtener más información, conocer la agenda y ver las preguntas guía de la discusión, consulte la nota conceptual del evento aquí.

Tenga en cuenta que habrá interpretación simultánea en inglés, español y francés.

Si tiene alguna pregunta sobre el evento, no dude en comunicarse con Jennifer.ulrick@ei-ie.org.

Evento
  • 13.04.2022

Lanzamiento del nuevo Plan Estratégico 2022-2025 del Equipo Especial sobre Docentes

El Equipo Especial Internacional sobre Docentes para Educación 2030 lanzará su nuevo Plan Estratégico 2022-2025. Este evento mostrará cómo la comunidad internacional está uniendo fuerzas en esta alianza mundial única para docentes. Su objetivo es promover la profesión docente como la piedra angular para garantizar que todos los niños y niñas tengan acceso a una enseñanza y un aprendizaje de calidad.

Entre los oradores están el Subdirector General de Educación de la UNESCO y los dos copresidentes del Comité Directivo del Equipo Especial Internacional sobre Docentes para Educación 2030, los representantes de Alemania y de Sudáfrica.

Crédito de la fotografía: Dominic Chávez/Banco Mundial

 

Agenda (en inglés):

agenda EN

Photo credit: Dominic Chavez/World Bank

Noticias
  • 04.04.2022

Apoyo a los docentes en emergencia por medio de políticas adaptadas a situaciones de crisis

Por Karen Mundy, Directora del Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación de la UNESCO, y Carlos Vargas Tamez, Jefe de la Secretaría del Equipo Especial Internacional sobre Docentes para Educación 2030 y Jefe de la Sección de Desarrollo Docente, UNESCO


Los acontecimientos que están teniendo lugar en Ucrania son un crudo recordatorio de que las crisis pueden sacudir cualquier lugar en cualquier momento. Además, otras crisis en curso, como la de la COVID-19 y diversos conflictos y desastres en todo el planeta, incluidos los ocasionados por el cambio climático, suponen una amenaza para la continuidad y la calidad de la educación, especialmente en el caso de las personas desplazadas. En 2021, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados informó de que en el mundo había más de 84 millones de personas desplazadas forzadas. En 2022 esta cifra tenderá a aumentar pues ya son más de 1,5 millones los niños que han huido de Ucrania.

¿Están preparados los sistemas educativos para responder?

Con frecuencia, los sistemas educativos no están preparados frente a situaciones de crisis, ya sea para acoger la llegada repentina de niños refugiados, proteger la seguridad de los estudiantes y los docentes o tener que cambiar rápidamente a un aprendizaje a distancia. Muchos países carecen de planes de preparación, respuesta y recuperación en casos de crisis, lo que complica aún más las ya caóticas situaciones y limita la orientación y los instrumentos con que cuentan los agentes de primera línea para responder eficazmente.

Además, las escuelas y sus comunidades suelen ser blanco directo de los ataques. Según la Coalición Mundial para la Protección de la Educación contra los Ataques, entre 2015 y 2019 más de 8.000 estudiantes, docentes y otro personal escolar fueron asesinados, heridos, secuestrados, amenazados, detenidos o privados de libertad en 37 países afectados por conflictos. Diversas informaciones señalan que las escuelas están siendo objeto de ataques en Ucrania.

Como se puso de manifiesto con la COVID-19, los docentes —ellos mismos afectados también por las crisis— a menudo son agentes decisivos a la hora de brindar apoyo a otros docentes y a estudiantes por igual. Pueden propiciar una sensación de seguridad y normalidad al tiempo que ayudan a las familias y comunidades distribuyendo información importante. Su apoyo a los estudiantes resulta esencial, pero los docentes solo pueden desempeñar esta función si primero sus necesidades son atendidas. 

Por ejemplo, los docentes deben disponer de medios para enseñar en condiciones cada vez más difíciles, como instalaciones dañadas o aulas sobrepobladas, y han de ser capaces de diferenciar su pedagogía para adaptarse a estudiantes que provienen de sistemas educativos que utilizan otros planes de estudios o idiomas. Puesto que las crisis afectan a los docentes de diferentes formas, ellos también han de recibir un respaldo psicosocial, material y financiero adecuado que les permita desempeñar la función de apoyo que necesitan los estudiantes. 

Apoyo a los sistemas educativos en la formulación de políticas docentes adaptadas a las situaciones de crisis

A la hora de formular y aplicar políticas docentes nacionales, resulta esencial adoptar una perspectiva que tenga en cuenta las situaciones de emergencia y crisis con miras a velar por que los docentes puedan actuar como agentes decisivos de apoyo y protección para garantizar la continuidad de la educación inclusiva y de calidad y promover la cohesión social y la resiliencia. Ello implica anticiparse a los desafíos asociados a la contratación, la distribución, la retención y la capacitación y abordarlos sin dejar de velar al mismo tiempo por el bienestar de los docentes, su seguridad laboral y unas condiciones de trabajo seguras y propicias.

En 2021, los organizadores de la Iniciativa Noruega sobre Docentes aunaron fuerzas con el Equipo Especial sobre Docentes y el Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación (IIPE) con el fin de elaborar un nuevo módulo que sirviera de base para formular y aplicar políticas docentes nacionales adaptadas a situaciones de crisis y emergencia en reconocimiento del importante papel desempeñado por los docentes en la preparación y respuesta ante situaciones de crisis y emergencia.

Este nuevo módulo complementa la Guía para el desarrollo de políticas docentes de 2019. En él se pone de relieve la importancia que tienen las políticas docentes adaptadas a situaciones de crisis para aumentar la resiliencia de los sistemas educativos velando por que las partes interesadas en la educación puedan prepararse y responder ante las crisis. Asimismo, se abordan las diferentes dimensiones de la política docente y se proponen medidas novedosas para respaldar a los docentes en su labor de prevención, mitigación y recuperación en casos de conflicto y desastre. El módulo también incluye ejemplos de países en los que se destacan políticas y prácticas eficaces para la gestión docente en contextos de crisis.

Las políticas docentes que tienen en cuenta las implicaciones de las crisis para la profesión pueden contribuir a incrementar la motivación y la calidad del personal. Tales políticas son esenciales no solo para garantizar que los docentes estén respaldados y protegidos, sino también preparados para ofrecer espacios de aprendizaje seguros y una educación de calidad a los niños vulnerables, protegiendo así este derecho fundamental de todas las personas.

El nuevo módulo sobre política docente adaptada a situaciones de crisis puede descargarse en inglés en el sitio web del Equipo Especial sobre Docentes.

Información sobre la Guía para el desarrollo de políticas docentes

La Guía para el desarrollo de políticas docentes se concibió como un instrumento dinámico para afrontar los nuevos problemas relacionados con la política docente. Se basa en la premisa de que, para aumentar la cantidad y calidad de los docentes, es necesario contar con una política docente integral. A fin de que las políticas docentes resulten eficaces para lograr una educación inclusiva y de calidad, estas deben ser amplias e incorporar distintos aspectos interrelacionados de la profesión, como la contratación y la retención; la educación de los docentes; la distribución; las estructuras profesionales; las condiciones laborales, las recompensas y la remuneración de los docentes; los estándares; la responsabilidad y la gobernanza escolar. Además, las políticas docentes han de estar bien planificadas, dotadas de recursos y armonizadas con otras políticas educativas y no educativas para garantizar su aplicación eficaz.

Foto: Sacha Myers / Save the Children 

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  • 24.01.2022

Los docentes innovan para transformar la educación

Con ocasión del Día Internacional de la Educación de 2022, Linda Darling-Hammond* reflexiona sobre los desafíos y las oportunidades que se le plantean a los docentes como consecuencia de la pandemia mundial.

Los sistemas educativos actuales son con demasiada frecuencia herencia de estructuras y procesos con décadas de antigüedad, surgidos en la era industrial, que no han evolucionado para satisfacer las necesidades educativas del siglo XXI. Sin embargo, las perturbaciones provocadas por la pandemia mundial han generado una amplia gama de oportunidades para reinventar la educación al brindar a los docentes nuevos espacios para que reformulen las escuelas. La pandemia de COVID-19 también ha dejado patente la necesidad apremiante de sacarle partido a las innovaciones surgidas por la creación de enfoques centrados en los niños con el fin de promover los sistemas educativos del siglo XXI.

En muchos países, las escuelas se están reinventando gracias al liderazgo de los docentes. En el contexto de los cierres escolares durante la pandemia, los docentes aunaron esfuerzos para innovar y apoyarse mutuamente; prestando asistencia técnica los unos a los otros en el uso de nuevas tecnologías, diseñando recursos, utilizando plataformas digitales y desarrollando pedagogías innovadoras; entre ellas, las que generan independencia y resiliencia en el aprendizaje. Están surgiendo nuevos enfoques educativos con respecto a la enseñanza, la preparación y el desarrollo docentes, y la planificación escolar.

A lo largo de la crisis, docentes de todo el mundo lideraron los esfuerzos para conectar digitalmente (y de otras formas) a los alumnos y sus familias a las escuelas, garantizando el acceso, poniendo en común ideas con otros docentes y padres, y creando alianzas. Muchos de estos educadores dieron muestras de gran creatividad en el contexto de la crisis: lideraron el diseño de contenidos, promovieron el desarrollo de capacidades como líderes de sus homólogos, y prestaron asesoría, así como adoptaron y catalizaron oportunamente la reforma dentro de sus escuelas. 

Ashok Pandey escribió lo siguiente: "[e]l liderazgo docente ha sido objeto de una redefinición, reflejando un cambio con respecto a los puestos convencionales (coordinadores, decanos de facultad, directores o subdirectores) que otorgaban poder y autoridad al titular. El liderazgo docente actualmente se determina por el papel proactivo que asumen los docentes, las iniciativas que emprenden y el apoyo que prestan a la dirección, alumnos y padres".

Se invita a los países a que respalden a los docentes para que desarrollen y compartan sus innovaciones en favor del futuro de la educación, fomentando el cambio necesario de cara a reconstruir y mejorar los sistemas educativos.


Aprendizaje y desarrollo: un enfoque educativo que tiene en cuenta al niño de forma integral

Durante este tiempo ha crecido también el conocimiento de nuevos descubrimientos dentro de la ciencia del aprendizaje y el desarrollo infantil, entre ellos, la forma en que las relaciones y el entorno determinan el desarrollo cerebral y el aprendizaje.  Estas observaciones hacen hincapié en la necesidad de adoptar un enfoque educativo que tenga en cuenta al niño de forma integral, considerando el desarrollo académico, social y emocional de cada alumno de una forma centrada en este y pertinente al nivel cultural.

Cuando este enfoque se aplica, los alumnos prosperan, como lo demuestran las escuelas innovadoras en los Estados Unidos de América.  Los educadores de ciudades como Nueva York o Los Ángeles han creado modelos escolares personalizados que replantean el modelo que heredamos, el cual genera grandes cantidades de escuelas anónimas con elevadas tasas de abandono. Estas escuelas, que están dirigidas de forma democrática, y se organizan mediante equipos de enseñanza y sistemas de asesoramiento, permiten que los equipos de docentes puedan elaborar un plan de estudios interdisciplinario y basado en proyectos para un grupo común de alumnos, brindándoles apoyo tanto emocional como académico.  

Muchos de estos lugares que dependen del liderazgo docente son escuelas comunitarias que ayudan a conceder un papel más relevante a la educación en la vida de sus alumnos mediante un plan de estudios coherente que ofrece educación experimental basada en necesidades comunitarias.  Este tipo de escuelas desarrolla fuertes alianzas con las familias, además de conexiones con organizaciones locales que se asocian para actividades extraescolares, y una amplia gama de apoyos en servicios sanitarios y sociales.  Como quiera que las escuelas han desarrollado su capacidad para satisfacer más plenamente las necesidades de los alumnos, estos últimos (especialmente aquellos en comunidades de bajos ingresos) han visto aumentados sus logros académicos, así como un mayor índice de graduación y acceso a la universidad.

Liderazgo docente: reinventar la enseñanza como una profesión innovadora y colaborativa

Un aspecto clave para desarrollar esta capacidad es la creación de entornos que promuevan como elementos centrales de la planificación escolar la colaboración entre docentes, el liderazgo y la adopción de decisiones, junto con la inclusión de los propios docentes en el proceso. De entre los países que participaron en la encuesta internacional sobre profesores, enseñanza y aprendizaje de 2018 (TALIS), aquellos docentes que habían tenido la oportunidad de participar en la toma de decisiones a nivel escolar mostraron niveles más altos de satisfacción en el trabajo y eran más propensos a ver la enseñanza como una profesión valorada en sus países. Sin embargo, solo el 42% de los directores informaron de que sus docentes tenían una responsabilidad considerable en gran cantidad de tareas relacionadas con las políticas escolares, los planes de estudio y la instrucción, y únicamente el 56% incluía a los profesores como parte del equipo de dirección.

Los entornos de trabajo profesionales y colaborativos demostraron ser componentes esenciales para el desarrollo de una eficacia docente colectiva, la cual, según sugieren los estudios, es uno de los factores de cara al éxito de los alumnos.  Los datos de la TALIS indican que, en el mundo, las oportunidades de colaboración docente se asocian profundamente a su sentido de la eficacia y efectividad.  Estas oportunidades también se asocian con la predisposición y habilidad de los profesores para aplicar prácticas innovadoras, como el aprendizaje basado en proyectos, el uso de nuevas tecnologías y las habilidades de orden superior necesarias en la economía y sociedad del siglo XXI.

Formar a la siguiente generación de docentes para apoyar el aprendizaje de los alumnos

Una creciente cantidad de estudios establece que el desarrollo profesional eficaz, que genera beneficios en el rendimiento de los alumnos, es intensivo, colaborativo, se integra en el trabajo y se centra en el aula. Aunque en la encuesta TALIS tres cuartas partes de los docentes a nivel mundial informaron que su labor docente se había beneficiado de las formas colaborativas del desarrollo profesional, solo el 44% reconoció participar en dicho aprendizaje profesional.

Los sistemas educativos exitosos priorizan el tiempo y otros recursos para la colaboración, el intercambio de conocimientos y prácticas, y la participación en la toma de decisiones colectiva por parte de los docentes con vistas a facilitar la innovación, mejorar la eficiencia y generar conocimientos compartidos y eficacia colectiva en la enseñanza. Esto requiere una transformación del concepto e inversión en la formación docente, las condiciones de trabajo, el aprendizaje profesional, las trayectorias profesionales, remuneración y sistemas de evaluación.

Preparar a la siguiente generación de docentes, con los mejores conocimientos y apoyo que nuestros sistemas pueden ofrecer, es en última instancia el enfoque más sólido para hacer posible el aprendizaje de los alumnos y contribuir de forma directa a la transformación educativa. Esto se da especialmente cuando los docentes adoptan estrategias y pedagogías que tienen en cuenta al niño de forma integral. Para garantizar que los docentes puedan innovar y que dichas innovaciones puedan incrementarse de forma eficaz sobre la base de un paradigma que tenga en cuenta al niño de forma integral, los sistemas educativos deben escuchar a los profesores y proporcionarles las herramientas que necesitan, entre ellas, capacitación útil y diversos medios de apoyo. Esto supone la integración de las dimensiones familiar, comunitaria y social en el plan de estudios, la pedagogía y el diseño organizacional.  Los sistemas también se verían beneficiados al permitir a los docentes innovar y liderar en escuelas organizadas para la colaboración profesional, generar oportunidades para conectar escuelas y comunidades, y compartir lo que se ha creado y aprendido.  Solo a través del aprovechamiento y la expansión de la creatividad y la capacidad de los docentes podremos planificar escuelas del siglo XXI que satisfagan verdaderamente las necesidades de los alumnos y de la sociedad.

 


   *Linda Darling-Hammond ocupa la cátedra de Charles E. Ducommun Professor of Education Emeritus en la Universidad de Stanford y es la fundadora y presidenta del Learning Policy Institute. Puede acceder a su presentación completa en el siguiente enlace: ver minuto 36:21.

Referencias

Pandey, A. K. (2021). Teacher leadership during COVID-19. Teacher India, 15(1): 10-12. https://research.acer.edu.au/teacher_india/39/

OECD (2020), TALIS 2018 Results (Volume II): Teachers and School Leaders as Valued Professionals, TALIS, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/19cf08df-en

OECD Education and Skills Today. (2020, January 22). Reflections on the Forum for World Education. OECD Education and Skills Today. Extraído el 8 de enero de 2022 de https://oecdedutoday.com/reflections-forum-for-world-education/

 

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  • 16.12.2021

Cómo el aprendizaje a través del juego ha ayudado al profesorado a respaldar el bienestar del alumnado durante la reapertura de los centros escolares

A medida que el alumnado regresaba a las aulas tras los cierres relacionados con la pandemia, gran parte del profesorado observó que el juego les ayudaba a volver a la práctica diaria del aprendizaje. Sus experiencias se suman al creciente número de pruebas de investigaciones sobre cómo aprender mediante el juego puede desarrollar habilidades y destrezas como la creatividad y la colaboración.

Docentes y expertos pusieron en común sus perspectivas al respecto durante una de las sesiones del 13er Foro de Diálogo sobre Políticas en materia de innovación, organizado por el Equipo Especial Internacional sobre Docentes para Educación 2030, en Kigali (Rwanda), a principios de este mes. Para ver la sesión, haga clic en este enlace.

¿En qué consiste aprender a través del juego?

Según Ruth Mbabazi, del programa Aprendamos a través del Juego (Let's Learn through Play) de Voluntary Service Overseas (VSO), “el juego es una actividad alegre: los niños se expresan con placer. El juego es socialmente interactivo: los niños se comunican, entablan relaciones y pueden trabajar conjuntamente. El juego es iterativo: prueban y vuelven a probar lo que conocen y lo hacen investigando distintos conceptos”.

“Existen pruebas de que, gracias a estas características, los niños aprenden mejor y con mayor profundidad”, apuntó Lieve Leroy, de la Asociación Flamenca de Cooperación al Desarrollo y Asistencia Técnica (VVOB - educación para el desarrollo). “El aprendizaje no solo consiste en adquirir conocimientos y destrezas académicos, sino en estimular el desarrollo de un conjunto diverso de capacidades tales como las habilidades emocionales, sociales y físicas. El juego facilita este desarrollo integral”.

Durante los confinamientos, gran parte de la infancia perdió oportunidades para jugar. Durante esta sesión, el profesorado relató de qué manera el aprendizaje basado en el juego había sido fundamental para la reconstrucción del bienestar mental, al permitir al alumnado volver a expresar la imaginación y la curiosidad y desarrollar habilidades como la persistencia y la resolución de conflictos.

En palabras del docente Eric Ndayishimiye, “los enfoques basados en el juego crearon un espacio para la colaboración. Ayudaron a animar la autorregulación mediante el control del comportamiento, de las emociones y de los pensamientos propios al tiempo que trataban de alcanzar sus objetivos a largo plazo”.

No obstante, si bien los progenitores entienden instintivamente el valor del aprendizaje a través del juego para los niños de muy corta edad, no todo el mundo comprende que este planteamiento es igualmente aplicable a todos los niveles educativos. Con frecuencia, los progenitores apoyan el juego en la etapa preescolar, pero se resisten a los intentos del profesorado de introducir la ludificación en primaria y en niveles superiores. 

Conseguir el apoyo de los progenitores

Durante el cierre de los centros educativos, el juego con los progenitores ayudó a que los niños siguieran aprendiendo en casa. Tal y como señaló Hugh Delaney, de UNICEF Rwanda, “cuando las escuelas vuelvan a abrir, una visión común del aprendizaje a través del juego permitirá reforzar las interacciones con los progenitores y servir de punto de entrada para implicarlos más en la educación de sus hijos”. 

El juego también preparó a los niños para futuras perturbaciones. Gracias al juego, los progenitores ayudan a los niños a desarrollar un amplio abanico de habilidades como la planificación, la autosupervisión, el autocontrol, la gestión del tiempo y la autorregulación. Estas destrezas ayudan a contribuir a la resiliencia de los niños, para que así se vean menos afectados por las crisis.

Es fundamental encontrar la vía correcta para llegar a los progenitores. Lieve Leroy relató la experiencia del trabajo de VVOB con la Unión de Mujeres de Viet Nam para conseguir que las comunidades apoyaran al profesorado a la hora de introducir un aprendizaje más basado en el juego en las clases.

Los docentes también necesitan contar con un apoyo más amplio en lo que al entorno político se refiere: desde el ámbito local al nacional, desde el desarrollo del plan de estudios hasta la formación del profesorado, pasando por los presupuestos y la inspección y la evaluación. Para ello es necesario un cambio de mentalidad que se aleje de la idea tradicional de que los docentes son maestros del conocimiento y en el se que se los perciba más como facilitadores del aprendizaje. Es preciso que todas las partes implicadas vean a los niños como actores competentes respecto de su educación, y no como recipientes vacíos.

Durante la sesión, el profesorado señaló la importancia de relacionar de manera explícita una visión común del desarrollo infantil con el sistema y el plan de estudios educativos. Durante esta actividad también se hizo hincapié en el apoyo a los procesos participativos destinados a desarrollar herramientas para el aprendizaje a través del juego que reflejen las experiencias locales y el legado cultural.

Enseñar la técnica 

Entre las cuestiones principales cabe mencionar si el aprendizaje a través del juego debe ser optativo u obligatorio, qué capacitación práctica se necesita y cómo evaluar las competencias infantiles de forma más general, más allá de la mera alfabetización y la aritmética.

A este respecto, Lieve Leroy declaró que “los docentes necesitan un entorno en el que puedan equivocarse, en el que puedan probar cosas y sentirse seguros al hacerlo. La inspección y la evaluación deben ir en consonancia con ese enfoque”.

Los participantes en la sesión examinaron la función que desempeña la innovación tecnológica y coincidieron en que puede ser de gran valor para mejorar el aprendizaje a través del juego. Las animaciones, las aplicaciones multimedia y la ludificación pueden dar vida a conceptos y ayudar a que los niños aprendan con entusiasmo y de forma inconsciente.

Clement Kabiligi, de la Imbuto Foundation, expuso de qué manera, gracias a las aplicaciones bien diseñadas, se ofrecen los incentivos correctos al alumnado: “Las aplicaciones reconocen y elogian a los niños cuando aciertan en las respuestas, pero, incluso cuando no responden correctamente, no se frustran, puesto que las aplicaciones, de forma creativa, los motivan a volver a intentarlo hasta dar con la respuesta correcta”.

Volver a la esencia del juego

No obstante, los participantes también convinieron en que la tecnología no es esencial para el aprendizaje a través del juego. En palabras de Emmanuel Murenzi, de International Education Exchange (IEE), “no necesitamos dispositivos. Yo juego al escondite con mis hijos... Ayudamos a que los progenitores lo entiendan y vuelvan a lo básico: juegos, canciones, deportes, todo eso”.

Los participantes en la sesión señalaron las competencias que necesita el profesorado para implantar el aprendizaje a través del juego. Según Clement Kabiligi, ser divertidos es una de esas habilidades, puesto que “si no hay diversión, el aprendizaje basado en el juego simplemente parecería un listado de tareas por realizar, no resultaría nada atractivo”. David Rugaaju, de Right to Play, presentó ejemplos como “la capacidad de crear un entorno lúdico” y “saber cómo permitir al alumnado llevar la iniciativa en su proceso de aprendizaje”.

Para desarrollar estas competencias, los docentes necesitan contar con un apoyo eficaz y un entorno permisivo para ello; ello significa que todas las personas a su alrededor —desde las partes institucionales hasta los progenitores de las comunidades— deben estar sensibilizadas con respecto a la importancia del aprendizaje a través del juego.

Crédito fotográfico: Save the Children